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Diseño web

Cuánto cuesta una página web para una pyme y de qué depende

Qué tipos de web hay, de qué partidas se compone el precio, qué costes recurrentes tiene y qué preguntar para comparar presupuestos de diseño web sin llevarte sorpresas.

Ilustración de un portátil con el boceto de una página web junto a una calculadora y un presupuesto

El precio de una página web para una pyme depende de tres cosas: qué tiene que hacer la web, cuánto contenido y diseño a medida necesita y quién se va a encargar de ella después de publicarla. Por eso dos presupuestos para «una web» pueden parecer de proyectos distintos. En esta guía te explicamos qué tipos de web hay, qué partidas componen el precio y qué preguntar para comparar presupuestos sin llevarte sorpresas.

Qué tipo de web necesitas

Antes de hablar de precio, define el objetivo. Cada tipo de web implica un trabajo muy distinto:

  • Landing page: una sola página pensada para una acción concreta, como pedir presupuesto o apuntarse a un evento. Es la opción más sencilla y rápida, ideal para campañas de publicidad.
  • Web corporativa: varias páginas (inicio, servicios, sobre nosotros, casos, contacto) para presentar tu empresa y captar contactos. Es lo que necesita la mayoría de pymes de servicios.
  • Web con blog o zona de contenidos: una web corporativa preparada para publicar guías y noticias con regularidad, pensando en el posicionamiento en Google.
  • Tienda online: catálogo, carrito, pagos, envíos, impuestos, devoluciones. El precio sube con el número de productos, las variantes y las integraciones con tu almacén o tu programa de gestión.
  • Web con funciones a medida: reservas, áreas privadas de clientes, calculadoras de precio, conexión con tu CRM. Aquí el coste depende casi por completo de la complejidad de esas funciones.

De qué se compone el precio

Un presupuesto serio desglosa el trabajo. Estas son las partidas habituales:

Estrategia y estructura

Entender a tu cliente, decidir qué páginas hacen falta y qué debe hacer cada una. Es la parte que más se recorta en los presupuestos baratos y la que más se nota después en los resultados.

Diseño

No cuesta lo mismo adaptar una plantilla que diseñar a medida con tu marca. La plantilla es más barata y rápida; el diseño propio te diferencia y se adapta exactamente a lo que necesitas comunicar.

Desarrollo

Construir la web y que funcione bien en móvil, tablet y ordenador. Incluye formularios, integraciones y cualquier función especial. Aquí también se decide la tecnología: WordPress, Shopify, PrestaShop, una web estática o un desarrollo a medida.

Contenidos

Textos, fotos, vídeos, fichas de producto. Muchas veces el cliente cree que los aportará él y el proyecto se retrasa meses esperando los textos. Aclara desde el principio quién los hace.

SEO de base

Estructura de URLs, títulos, velocidad, datos estructurados y, si ya tienes una web, las redirecciones para no perder el posicionamiento que tienes. Una web nueva sin SEO de base es como abrir una tienda sin cartel.

Cumplimiento legal

Aviso legal, política de privacidad, política de cookies con su aviso de consentimiento y formularios con la información básica de protección de datos. No es opcional para ninguna empresa.

Costes que no son el diseño

Además del proyecto, una web tiene costes recurrentes que conviene conocer desde el principio:

  • Dominio: se renueva cada año.
  • Alojamiento (hosting): anual o mensual. Un hosting muy barato suele salir caro en velocidad y en soporte cuando algo falla.
  • Licencias: temas, plugins de pago o la cuota mensual de plataformas como Shopify.
  • Mantenimiento: actualizaciones de seguridad, copias de seguridad y compatibilidad con nuevas versiones. Sin él, un día una actualización del servidor puede dejar tu web caída.
  • Comisiones de pago en tiendas online, según la pasarela que uses.

Por qué hay presupuestos tan distintos

Si pides tres presupuestos para lo mismo y la diferencia es enorme, casi siempre es porque no incluyen lo mismo. Revisa estos puntos:

  • ¿Incluye estrategia y estructura, o solo «montar» la web?
  • ¿El diseño es propio o una plantilla?
  • ¿Quién escribe los textos y consigue las imágenes?
  • ¿Incluye SEO de base y redirecciones de la web antigua?
  • ¿Incluye textos legales y aviso de cookies?
  • ¿Cuántas rondas de cambios entran?
  • ¿Qué pasa después de publicar: hay mantenimiento, formación, soporte?
  • ¿La web y el dominio quedan a tu nombre?

Esta última pregunta es más importante de lo que parece. El dominio, el alojamiento y los accesos de administrador deben ser tuyos. Si mañana cambias de proveedor, tienes que poder llevarte tu web.

Cómo pedir un presupuesto que se pueda comparar

  1. Explica el objetivo: qué quieres que haga la web (captar contactos, vender, informar) y cómo lo vas a medir.
  2. Enseña referencias: webs que te gustan y por qué, y webs de tu competencia.
  3. Haz una lista de páginas y funciones, aunque sea aproximada.
  4. Di qué contenido tienes y qué necesitas que te hagan.
  5. Indica tu plazo y si hay una fecha que no se puede mover.
  6. Da una horquilla de presupuesto. No es «enseñar tus cartas»: permite que te propongan la mejor solución para ese rango en lugar de adivinar.

Lo barato y lo caro

Una web muy barata suele salir cara por tres motivos: no convierte visitas en clientes, no aparece en Google y da problemas técnicos que hay que pagar aparte. Pero una web cara tampoco garantiza nada si nadie ha pensado en tu cliente. La pregunta útil no es cuánto cuesta, sino cuánto te va a traer: si la web te consigue unos pocos clientes al mes, el retorno suele justificar invertir en hacerla bien.

Un ejemplo real: con BomBonuT, una artista de figuras de Fimo, la web no solo tenía que mostrar productos. También debía permitir reservar talleres con calendario y plazas limitadas. Esa función a medida es la que hacía que la web trabajara para el negocio, y es la que hay que presupuestar con cuidado.

Ayudas y subvenciones

En los últimos años ha habido programas públicos de ayudas a la digitalización de pymes, como el Kit Digital. Las convocatorias cambian, así que antes de empezar comprueba si hay alguna abierta para tu tipo de empresa en la web oficial del programa o en la de tu comunidad autónoma, y pregunta a tu proveedor si puede gestionarla.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en hacer una web?

Una landing page puede estar en pocas semanas. Una web corporativa suele necesitar entre uno y tres meses, y una tienda online con muchos productos o integraciones, más. El factor que más retrasa los proyectos suele ser la entrega de contenidos.

¿Es mejor WordPress o una web a medida?

Depende de cuánto vas a cambiar la web y de quién lo va a hacer. Lo explicamos en nuestra guía de diseño web que vende. Y si ya tienes web y temes perder visitas al cambiarla, revisa la parte de migraciones de nuestra guía de SEO para pymes.

¿Me hacéis un presupuesto?

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